Turquía espera reforzar sus capacidades de disuasión mediante un creciente arsenal de misiles balísticos y de crucero, pero sin desencadenar una nueva carrera armamentista regional.
El fabricante nacional de cohetes y misiles de Turquía, Roketsan, anunció el 18 de agosto que su misil de crucero “Kara Atmaca” (“Gavilán terrestre” en español) superó con éxito otra prueba de vuelo y alcanzó su objetivo a 280 kilómetros (173 millas). Kara Atmaca, un misil de crucero tierra-tierra de largo alcance que ya ha entrado en producción, se probó por primera vez en julio de 2022 después de los éxitos de una variante naval anterior.
Al tiempo que amplía el alcance y la calidad de sus misiles, Turquía sigue esforzándose por cumplir los acuerdos y regímenes internacionales que prohíben las armas de destrucción masiva y limitan el intercambio de tecnología de misiles. Sin embargo, la creciente inestabilidad en la región pone en entredicho esa estrategia.
Por un lado, está la realidad de que los países de la región, Egipto, Irán, Israel, Rusia y Siria, poseen grandes arsenales de misiles balísticos, y Turquía no puede permitirse el lujo de quedarse atrás. Algunos incluso poseen armas nucleares o están en proceso de desarrollarlas. Por otro lado, cualquier expansión notable del arsenal turco seguramente generará sorpresa en esos países y podría alimentar aún más la actual carrera armamentista.
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