WASHINGTON — El presidente Joe Biden termina 2024 de la misma manera que terminó el año pasado: sin un acuerdo que detenga los combates en la Franja de Gaza, libere a las decenas de rehenes retenidos por Hamas y potencialmente allane el camino para un acuerdo histórico para normalizar las relaciones entre Arabia Saudita e Israel.
El cuarto y último año de Biden en el cargo estuvo marcado por una diplomacia fallida en Oriente Medio, que se convirtió en un punto álgido de la campaña presidencial y profundizó el aislamiento de Estados Unidos en el escenario mundial. Su administración logró una victoria poco común a fines de noviembre cuando negoció un alto el fuego entre Israel y el grupo militante libanés Hezbollah, pero un acuerdo para poner fin a la guerra en Gaza ha resultado mucho más difícil de alcanzar.
El cauto optimismo que siguió al anuncio de Biden el 31 de mayo de una tregua en tres fases y un acuerdo de liberación de rehenes fue fugaz. Tanto Israel como Hamás presentaron demandas adicionales este verano que paralizaron las negociaciones.
Mientras las conversaciones se estancaban, Biden se enfrentó a la presión de algunos de sus aliados demócratas más cercanos, que dijeron que Estados Unidos podría estar aprovechando aún más la asistencia militar de Israel para frenar el derramamiento de sangre en Gaza, donde las autoridades sanitarias locales dicen que más de 45.000 personas han muerto desde octubre de 2023, la mayoría de ellas mujeres y niños. La administración Biden fue acusada de dar un pase a Israel en noviembre pasado, cuando decidió no restringir la asistencia militar como amenazó cuando Israel no aumentó los flujos de ayuda a Gaza de acuerdo con una fecha límite estadounidense.
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