WASHINGTON — Tras el reciente colapso del régimen sirio, La administración Biden está lidiando con cómo facilitar la entrega de ayuda en un país que sigue bajo fuertes sanciones y está gobernado de facto por un grupo terrorista incluido en la lista negra.
Los combatientes que arrasaron Siria y derrocaron la brutal dictadura de Bashar al-Assad el 8 de diciembre estaban liderados por Hayat Tahrir al-Sham, un grupo islamista que en los últimos años ha controlado la provincia noroccidental de Idlib, en la frontera sirio-turca.
El gobierno de Estados Unidos designó a HTS como organización terrorista extranjera en 2018 debido a su asociación pasada con al-Qaeda, y ha sancionado al líder del grupo, Abu Mohammed al-Golani.
El sábado, el secretario de Estado, Antony Blinken, confirmó que funcionarios estadounidenses han estado en contacto directo con HTS mientras éste trabaja para restablecer el orden a través de un gobierno interino encargado de proporcionar servicios básicos, como electricidad e Internet. El grupo ha elegido a Mohammed al-Bashir, un tecnócrata leal, para que se desempeñe como primer ministro interino hasta el 1 de marzo.
AL-MONITOR All-Access gives you unlimited access to all our journalism, the full Daily Briefing, exclusive interviews, premium newsletters, and live events — for less than $2/week.