TEHERÁN — Las fuerzas de inteligencia iraníes han estado involucradas en los últimos días en renovadas operaciones contra militantes sunitas de la oposición en el volátil sureste del país, en respuesta a una serie de ataques contra funcionarios y edificios del gobierno.
Durante una operación en la estratégica ciudad de Chabahar, en la provincia de Sistán-Baluchistán, las fuerzas iraníes dijeron que mataron a un miembro de la organización insurgente Jaish al-Adl, antes de arrestar a otros seis, según medios estatales.
Jaish al-Adl es una organización armada fundada con la misión declarada de defender los derechos de la minoría etnorreligiosa baluchi, que son seguidores del Islam sunita en un país gobernado por una teocracia chiita. Considerada organización "terrorista" por Irán y Estados Unidos, el grupo ha lanzado desde 2012 ataques transfronterizos letales, principalmente desde el vecino Pakistán, contra las fuerzas del gobierno iraní.
Esta semana, Jaish al-Adl se atribuyó la responsabilidad de una serie de nuevos ataques, comenzando con la explosión de una bomba en Chabahar, que fue condenada por las autoridades iraníes y tratada como un incidente "terrorista". Le siguió otro en la capital provincial, Zahedan, donde los agresores dispararon e hirieron a un empleado del gobierno en la fundación de viviendas local.
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