El plan del presidente Donald Trump de poner Gaza bajo control estadounidense y transformar ese enclave devastado por la guerra en la “Riviera de Oriente Medio” no es realista, pero tiene graves implicaciones geopolíticas. Las relaciones de Washington con los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo están en juego, ya que las seis monarquías árabes del Golfo han denunciado los llamados de Trump a una “limpieza” de Gaza y el desplazamiento forzado permanente de aproximadamente 2 millones de palestinos a otros países árabes.
Desde que Trump anunció sus intenciones de expulsar a gran escala a Gaza, los seis estados del CCG han respondido con firmes declaraciones en las que afirman su apoyo a una solución de dos Estados y subrayan el derecho de los palestinos a permanecer en su territorio. Cabe destacar que los medios de comunicación estatales de Arabia Saudita han adoptado un tono más duro hacia el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, al tiempo que han insistido en la importancia de la cuestión palestina para la política exterior de Riad.
El plan de Trump para Gaza prevé que Egipto y Jordania absorban la mayor parte de la población desplazada de Gaza, un escenario que las monarquías árabes del Golfo reconocen que podría conducir a una inestabilidad significativa en Medio Oriente.
Consideraciones del Golfo para la seguridad de Egipto y Jordania
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