Las preocupaciones por la creciente influencia de Turquía en Siria y la profundización de la cooperación entre Rusia e Irán están empujando a Israel a reevaluar y mejorar las relaciones con Moscú .
Hasta el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, Israel y Rusia mantenían estrechos vínculos. Israel alberga a más de un millón de inmigrantes de la ex Unión Soviética y el comercio entre ambas naciones en 2023 ascendió a 2.000 millones de dólares en exportaciones rusas a Israel y 552 millones de dólares en exportaciones israelíes a Rusia.
Desde el punto de vista estratégico, desde 2015 hasta la caída del régimen de Asad, Israel y Rusia aplicaron un mecanismo de distensión que permitía a los aviones israelíes atacar objetivos iraníes y de otros países en Siria sin interferir con los aviones rusos. Este acuerdo fue un factor clave en la decisión de Israel de no brindar ayuda militar a Ucrania, ya que buscaba evitar provocar al presidente ruso, Vladimir Putin. A lo largo de los años, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, también cultivó una relación personal con el líder ruso.
Sin embargo, las relaciones se deterioraron drásticamente después del ataque de Hamas en octubre. Rusia criticó las acciones militares de Israel en Gaza y recibió en repetidas ocasiones a delegaciones de Hamas en Moscú. Mientras tanto, Israel se mostró cada vez más receloso de la creciente asociación de Rusia con Irán, en particular su adquisición a gran escala de drones iraníes para utilizarlos contra Ucrania y la firma de un tratado de asociación estratégica el 17 de enero.
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