TEL AVIV — Israel confirmó esta semana su participación en las conversaciones mediadas por Estados Unidos con el Líbano para resolver sus disputas territoriales, pero al mismo tiempo continuó lanzando ataques aéreos contra objetivos en el Líbano.
Esta política de intentar “sostener ambos extremos del palo” refleja un pragmatismo sorprendente del gobierno israelí hacia disputas fronterizas de décadas de antigüedad con el Líbano, al tiempo que señala su deseo de una aplicación estricta del cese del fuego del 27 de noviembre, que Israel acusa a Hezbolá de violar constantemente.
Atacar y negociar
El jueves, aviones israelíes atacaron unas instalaciones en el valle de la Bekaa, en el este del Líbano, que Israel afirmó ser una planta de fabricación de misiles de Hezbolá. Israel destruyó la fábrica el año pasado, pero afirma que Hezbolá intentaba reconstruirla para reabastecer los arsenales de cohetes, agotados por la reciente guerra. El martes, un dron israelí atacó un automóvil en Nabatieh, en el sur del Líbano, y mató a un comandante de la unidad de defensa aérea de Hezbolá, según un comunicado israelí.
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