Una víctima temprana y previsible del sorpresivo arresto del alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, el miércoles, por falsos cargos de corrupción y terrorismo, es la economía turca, que lleva tiempo en crisis. La lira turca se depreció hasta un 14 % frente al dólar estadounidense en un momento dado tras el arresto, y la bolsa de Estambul se desplomó tanto que se activaron los interruptores automáticos. Los prestamistas vendieron alrededor de 8.000 millones de dólares el miércoles en un intento por apuntalar la depreciada lira, según informó Bloomberg. Fuentes bancarias anónimas afirmaron que el Banco Central de Turquía había acudido al rescate.
Como anécdota, hay constantes informes de un gran número de ciudadanos turcos asustados que convierten sus activos en liras en moneda extranjera y oro. En resumen, la confianza de los inversores se ha visto gravemente afectada justo cuando la economía comenzaba a estabilizarse, tras el retorno del gobierno a la ortodoxia fiscal bajo la dirección del ministro de Hacienda y Finanzas, Mehmet Simsek, quien asumió el cargo en 2023.
El economista formado en el Reino Unido, que trabajó durante muchos años en Merrill Lynch, revirtió la desastrosa política del presidente turco Recep Tayyip Erdogan de mantener bajos los tipos de interés con el pretexto de combatir la inflación, cuando, según la mayoría de los economistas, se requiere lo contrario. Muchos creen que la aversión de Erdogan a los tipos de interés tiene sus raíces en su pasado islamista.
Simsek intentó calmar el nerviosismo del mercado el miércoles. "Se está haciendo todo lo necesario para el buen funcionamiento de los mercados. El programa económico que estamos implementando continúa con determinación", publicó Simsek en X.
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