Después de intensificar su régimen de sanciones contra Irán la semana pasada, Washington ahora apunta a entidades en China y los Emiratos Árabes Unidos involucradas en el comercio de petróleo y componentes de drones con Teherán.
Con el objetivo de restringir los flujos de ingresos de Irán y perturbar sus capacidades militares, más de 30 entidades, incluidos corredores, operadores de petroleros y compañías navieras de los Emiratos Árabes Unidos, China, Hong Kong e India, están ahora bajo sanciones estadounidenses.
Entre los sancionados se encuentran los directores de la Compañía Nacional de Petróleo de Irán y de la Compañía de Terminales de Petróleo de Irán, acusados de intermediar en la venta y el transporte de crudo iraní por valor de cientos de millones de dólares. Por lo general, estas medidas conducen a la congelación de los activos estadounidenses de las personas sancionadas y a la prohibición de que los estadounidenses negocien con ellas.
Además del petróleo, varias empresas chinas también han sido sancionadas por adquirir componentes para el programa iraní de drones y misiles balísticos. Cualquier institución financiera que trate con ellas podría arriesgarse a sanciones secundarias y esas firmas podrían enfrentar embargos de activos, sanciones y restricciones de visados.
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