La adquisición por parte de Turquía de nuevos aviones de combate F-16 de Estados Unidos se ha visto envuelta en incertidumbre a pesar de que ambas partes han llegado a un acuerdo de principios.
Turquía presentó su candidatura para los nuevos F-16 en 2020 tras ser expulsada en 2019 de un consorcio internacional que fabrica los cazas de combate F-35 de nueva generación por la compra de los sistemas de defensa aérea rusos S-400. El Congreso estadounidense aprobó oficialmente el acuerdo en enero de 2024, tras la aprobación de Turquía para la adhesión de Suecia a la OTAN, un objetivo clave de política exterior para la anterior administración estadounidense ante la guerra de Rusia en Ucrania.
Apenas unas semanas después de la victoria de Donald Trump en su segundo mandato, el ministro de Defensa turco, Yasar Guler, anunció el 21 de noviembre que Ankara redujo un acuerdo de 23.000 millones de dólares que inicialmente incluía 40 nuevos aviones de combate F-16 Bloque 70 y 79 kits de modernización y señaló que Ankara había renunciado a comprar los kits.
Según algunos analistas, varios factores, entre ellos las preocupaciones por los costos, opciones alternativas como el Eurofighter Typhoon y las tensiones actuales sobre el programa F-35, han estado estancando el proceso de adquisición de los F-16 por parte de Turquía.
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