Israel está cada vez más preocupado de que la administración Trump pueda apresurarse a entablar negociaciones indirectas con Irán, lo que podría conducir a un acuerdo nuclear que el país no pueda aceptar.
Para los funcionarios y analistas israelíes, el problema no es la perspectiva diplomática, sino la idea de que el presidente Donald Trump está decidido a lograr un acuerdo a cualquier precio. Temen que Trump pueda ignorar las principales preocupaciones israelíes en su afán por lograr un avance.
La tensión aumenta ante la perspectiva de un verano crítico. El Organismo Internacional de Energía Atómica publicará un informe, probablemente crítico, sobre Irán en junio, mientras que en octubre se avecina una fecha límite clave, cuando se podrá activar el mecanismo de reactivación rápida de las sanciones de la ONU para restablecer las sanciones contra Irán. Si para entonces no se llega a un acuerdo, se espera que Francia y el Reino Unido actúen para invocarlo. Teherán ha advertido que, en respuesta, se retirará del Tratado de No Proliferación Nuclear, lo que agravará drásticamente la crisis.
En una intervención en París el jueves, el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, afirmó que, si bien Israel no iniciaría conversaciones con Irán, no le sorprendería que dichas negociaciones se iniciaran con Washington. Se negó a detallar públicamente las expectativas de Israel respecto a un posible acuerdo.
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