El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viajará a Arabia Saudita y otros países del Golfo la próxima semana, y se espera que la visita, que comenzará el 13 de mayo y concluirá el 16 de mayo, incluya anuncios de alto perfil sobre compromisos financieros del Golfo con Estados Unidos, que potencialmente ascenderán a billones de dólares.
Sin embargo, los analistas advierten que estas cifras podrían ser más simbólicas que sustanciales. Dado que los precios del petróleo se mantienen relativamente bajos, los países del Golfo, en particular Arabia Saudita, atraviesan un período de restricción del gasto público y un cambio de prioridades a nivel nacional.
“Los saudíes quieren inversiones en el reino, mientras que Trump quiere inversiones saudíes en Estados Unidos. No están necesariamente alineados”, declaró a Al-Monitor Kristian Coates Ulrichsen, investigador para Oriente Medio del Instituto Baker.
La visita de Trump se produce en un momento en que Arabia Saudita se encuentra bajo presión para cumplir con su agenda Visión 2030: el amplio plan del príncipe heredero Mohammed bin Salman para reducir la dependencia del reino del petróleo, incluyendo la atracción de una importante inversión extranjera directa. El gobierno saudí, si bien está interesado en mantener fuertes vínculos con Washington durante la presidencia de Trump, también debe equilibrar sus ambiciones económicas externas con las crecientes restricciones internas.
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