El auge ferroviario está cobrando impulso en el norte de África a medida que los gobiernos invierten miles de millones de dólares en nueva infraestructura de transporte, apostando a que los trenes bala y las redes ampliadas desbloquearán el comercio, estimularán el crecimiento y proyectarán modernidad.
Un ejemplo claro es Egipto, donde el ministro de Transporte, Kamel al-Wazir, declaró a la prensa el 25 de mayo que El Cairo pretende conectar su sistema ferroviario en expansión con una red comercial transcontinental más amplia que conecte Asia y Europa. Esta ambición podría cobrar mayor urgencia a medida que las interrupciones del transporte marítimo en el Mar Rojo alteren las rutas comerciales globales. Acertadamente, la emblemática línea de alta velocidad del país, actualmente en construcción, ha sido bautizada como el «Canal de Suez sobre rieles».
Marruecos, sin embargo, lidera la iniciativa en la región. En abril, el rey Mohammed VI aprobó una expansión ferroviaria de 10 000 millones de dólares que duplicaría el tamaño de la primera red ferroviaria de alta velocidad de África. en medio de los preparativos para la Copa Mundial de 2030.
Cabe destacar que Argelia y Túnez también instalaron recientemente vías ferroviarias con el objetivo de mejorar las conexiones. En agosto de 2024, reanudaron el servicio transfronterizo después de casi 30 años, un paso inusual hacia la integración en una región donde las rivalidades y la inestabilidad han fragmentado la conectividad.
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