TEL AVIV — Estos son días históricos y trascendentales para Israel. Su fuerza aérea ha destruido todas las defensas aéreas de Irán, ha bombardeado múltiples instalaciones nucleares y de infraestructura , ha asesinado a numerosos miembros de la cúpula militar iraní, así como a destacados científicos nucleares, y ha obligado a miles de iraníes a huir de sus hogares.
Sin embargo, a pesar de estos duros golpes, Israel está lejos de ganar la guerra contra la República Islámica. Los ataques israelíes no han destruido el programa nuclear iraní, y a menos que la ofensiva resulte en un acuerdo con Estados Unidos que imponga límites estrictos a las ambiciones nucleares iraníes, será difícil para Israel detener el programa avanzado de enriquecimiento de uranio de Teherán.
El peor escenario posible
El lunes, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán anunció que el parlamento está preparando un proyecto de ley que ordena la retirada del país del Tratado de No Proliferación Nuclear. Una medida tan drástica podría alterar significativamente la situación; al no estar sujeto a las restricciones del tratado, Irán podría argumentar que, tras haber sido atacado por una potencia nuclear (según informes extranjeros, Israel posee un arsenal nuclear), está justificado su búsqueda de armas nucleares.
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