La iniciativa de Turquía para poner fin a más de cuatro décadas de insurgencia librada por los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán ( PKK ) cobra impulso. El jefe de espionaje del país, Ibrahim Kalin, tiene previsto viajar a Bagdad el martes antes de una ceremonia prevista para el 11 de julio en la que se espera que algunos miembros del PKK depongan las armas. El evento, el primero de este tipo, se celebrará en la parte de Irak bajo administración kurda. "Algunos nombres importantes estarán presentes, priorizando la calidad sobre la cantidad", según declaró a Al-Monitor una fuente del PKK que habló bajo anonimato.
Parte de la ceremonia del viernes consistirá en que el PKK queme algunas de sus armas, según la fuente del PKK. Erdogan "necesitaba una imagen impactante para mostrar al público turco antes de tomar las medidas necesarias para mantener el proceso en marcha", añadió la fuente. Se espera que los medios turcos cubran el evento en directo desde Suleimaniya.
Esta medida se produce tras el anuncio de los rebeldes, el 12 de mayo, de que habían puesto fin a su campaña armada contra Ankara por los derechos de los kurdos, en respuesta a los llamamientos previos de su líder encarcelado, Abdullah Öcalan, a disolverse. La Organización Nacional de Inteligencia de Turquía (MIT) encabeza la llamada iniciativa para una Turquía libre de terrorismo.
Se espera que Kalin se reúna con los principales líderes iraquíes para abordar la logística de la entrega de armas prevista, que servirá de modelo para futuras entregas. Aunque las estimaciones varían, se cree que hay al menos 5.000 combatientes del PKK estacionados en las montañas del Kurdistán iraquí, que se extienden desde el este de Irán hasta el oeste de Siria.
AL-MONITOR All-Access gives you unlimited access to all our journalism, the full Daily Briefing, exclusive interviews, premium newsletters, and live events — for less than $2/week.