Se esperaba que los líderes de Armenia y Azerbaiyán firmaran un acuerdo de paz en la Casa Blanca el viernes, poniendo fin a décadas de enemistad y aumentando la influencia de Estados Unidos, Turquía e Israel en el Cáucaso Sur a expensas de Rusia e Irán.
El presidente Donald Trump será el anfitrión del evento histórico, donde se espera que el presidente Ilham Aliyev de Azerbaiyán y el primer ministro Nikol Pashinyan de Armenia firmen una serie de acuerdos económicos con Estados Unidos para "buscar oportunidades económicas juntos, para que podamos liberar plenamente el potencial de la región del Cáucaso Sur", dijo Trump en Truth Social en una publicación del 7 de agosto.
Uno de los elementos clave del acuerdo será el establecimiento de un corredor de transporte que partirá de Azerbaiyán, a través de Armenia, hasta el enclave azerbaiyano de Najicheván, fronterizo con Turquía. Azerbaiyán ha insistido durante mucho tiempo en que el corredor forme parte de cualquier acuerdo de paz con Armenia y en que se le conceda acceso sin restricciones a través de él sin someterse a los controles fronterizos armenios. Armenia se ha resistido a esta exigencia, alegando que violaría su soberanía territorial.
El puente terrestre, que atravesaría la estratégica región armenia de Syunik a lo largo de 32 kilómetros (unas 20 millas), discurriría paralelo a la frontera iraní. Teherán se opone firmemente a este acuerdo, ya que eliminaría su frontera con Armenia y, por lo tanto, su conexión terrestre con la vecina Georgia y el Mar Negro. Según la perspectiva iraní, también otorgaría a Israel, el principal aliado de Azerbaiyán, mayor margen de maniobra para espiar y desestabilizar a su régimen clerical.
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