TEL AVIV — La decisión de rodear y tomar el control de la ciudad de Gaza que el primer ministro Benjamin Netanyahu impulsó a través de su gabinete de seguridad la mañana del viernes ampliaría el control israelí sobre la Franja de Gaza desafiando las advertencias de los altos mandos militares del país y supondría el desplazamiento forzado de casi un millón de palestinos.
Sin embargo, en una aparente concesión a los militares, la decisión, anunciada después de nueve horas de deliberaciones, no llega a ordenar la toma militar completa del enclave.
Se cree que la Ciudad de Gaza, que actualmente alberga a entre 800.000 y un millón de personas, también alberga a algunos de los operativos de Hamás que mantienen con vida a 20 rehenes israelíes. Durante los últimos 21 meses, el ejército israelí ha evitado ocupar la ciudad densamente poblada. El jefe del Estado Mayor israelí, el teniente general Eyal Zamir, advirtió al gabinete de seguridad que sus tropas no podrían garantizar la vida de los rehenes si se veían obligados a trasladarse a las madrigueras de la Ciudad de Gaza. De hecho, según un informe de Ynet, al final de la sesión, que duró toda la noche, se escuchó a Zamir decir: «Sugiero que retiren el regreso de los rehenes de los objetivos de guerra». El año pasado, Hamás ejecutó a seis rehenes en Rafah, en el sur de Gaza, mientras las tropas israelíes se acercaban a su escondite en un túnel.
'Abordar con toda la fuerza el desastre'
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