Al insistir en que los talibanes devuelvan la base aérea de Bagram al control de Washington, el presidente Donald Trump busca más que un punto de apoyo simbólico en Afganistán: está posicionando a Estados Unidos para desafiar a China e Irán en el corazón de Asia Central.
Trump insinuó por primera vez la recuperación de Bagram durante una conferencia de prensa el 18 de septiembre y continuó con una publicación el 20 de septiembre en su plataforma Truth Social, en la que amenazó a Afganistán con sanciones no especificadas si el país controlado por los talibanes no "devolvía la base aérea de Bagram". Tras asumir el cargo en enero de este año, Trump, según se informa, ha presionado discretamente a su equipo de seguridad nacional para que explore maneras de recuperar Bagram, tras la precipitada retirada de Estados Unidos de la base en 2021.
Recuperar el control de Bagram sería una decisión audaz para Estados Unidos, pero el riesgo de una escalada de tensiones es alto. Los talibanes podrían interpretarlo como una nueva invasión, y persisten importantes obstáculos a menos que Washington acompañe cualquier medida con una estrategia política o económica clara.
Cómo lidiar con los talibanes
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