El destacado clérigo chií iraquí Muqtada al-Sadr rechazó los rumores de un complot para asesinarlo y advirtió que el país corre el riesgo de un conflicto interno. Estos comentarios son la última señal de las tensiones que se están gestando en Irak, relacionadas en parte con su negativa a participar en las próximas elecciones.
Sadr visitó el lunes el santuario de su padre, el gran ayatolá Mohammed Sadiq al-Sadr, en la ciudad santa de Nayaf, donde se llevaría a cabo el supuesto complot, para poner en duda la amenaza a su vida. Aun así, declaró en su cuenta X el lunes que está preparado para cualquier "escalada" en caso de un ataque contra él y sus partidarios.
«Si quieren una escalada, saben que estamos listos», dijo. «Sus amenazas no nos asustarán».
El activista iraquí Ali Fadel afirmó en un video publicado en X el domingo que el parlamentario Yasser al-Maliki planeaba asesinar a Sadr mediante un ataque con drones contra el santuario de Nayaf. El grupo armado de Sadr, Saraya al-Salam, se desplegó en la ciudad sureña de Basora en respuesta, según informes de medios locales. Saraya al-Salam es una de varias milicias en Irak, con un estimado de decenas de miles de miembros, y fue fundada por el clérigo en 2014.
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