ANKARA — La participación directa de Turquía en el cese del fuego en Gaza , un papel que Ankara ha buscado durante mucho tiempo, es una apuesta de alto riesgo que podría fortalecer su posición internacional, pero también conlleva riesgos, ya que su posición pro-Hamás podría provocar una reacción violenta de Washington e Israel.
La participación de Turquía en el proceso de alto el fuego en Gaza ofrece a Ankara la oportunidad de fortalecer sus vínculos con Washington y, potencialmente, reducir la fricción con Israel, siempre que el alto el fuego se mantenga. Sin embargo, persisten importantes desafíos: las demandas clave de Hamás, incluida la retirada total de Israel del enclave palestino, podrían complicar las negociaciones. Si se percibe que Ankara adopta una postura pro-Hamás demasiado entusiasta, corre el riesgo de provocar la ira del presidente estadounidense Donald Trump y de deteriorar aún más las relaciones con Israel.
La intervención de Turquía se produjo tras una reunión en la Casa Blanca entre el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan el mes pasado. Erdogan declaró a principios de esta semana que Trump le pidió durante la reunión que convenciera a Hamás de aceptar su plan de alto el fuego.
Turquía mantiene estrechos vínculos con Hamás, cuyos líderes dividen su tiempo entre Turquía y Catar. Erdogan ha elogiado repetidamente a Hamás como un movimiento de resistencia que lucha por la causa palestina, y Turquía es el único miembro de la OTAN que no considera a Hamás una organización terrorista.
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