El primer ataque exitoso de Turquía con un misil más allá del alcance visual (BVR) realizado por un avión de combate no tripulado marca un paso notable en el impulso de Ankara hacia la guerra aérea de próxima generación y podría dar un impulso a su disuasión aérea en un momento volátil en la región del Medio Oriente y el Mar Negro.
En una soleada mañana de sábado de la semana pasada, a lo largo de la costa del Mar Negro de Turquía, cuatro Figuras destacadas de la industria de defensa del país se subieron a los F-16 y despegaron por la pista. Delante de ellos volaba el Kizilelma, el primer avión de combate no tripulado de Turquía.
Hacia el centro del Mar Negro se encontraban Selcuk Bayraktar, presidente de Baykar, que fabrica el Kizilelma y los famosos drones Bayraktar; Murat Akyol, director de operaciones de ASELSAN, el gigante turco de la electrónica y el radar; el comandante de la Fuerza Aérea Turca, general Ziya Cemal Kadioglu; y el comandante de las Fuerzas Aéreas Combatientes, general Rafet Dalkiran.
Minutos después, los cuatro presenciaron un momento histórico para la industria militar turca. Sobre la zona de tiro, el Kizilelma fijó la mira en un dron y lanzó un misil BVR guiado por radar, impactando con éxito su objetivo, una primicia no solo para Turquía, sino para la industria militar mundial.
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