En febrero, Egipto y Arabia Saudita celebraron estar más cerca de activar un proyecto de interconexión eléctrica de 1.800 millones de dólares, con las pruebas finales en marcha para integrar las redes del país. El simbolismo es apropiado: esta tan esperada conexión eléctrica entrará en funcionamiento justo cuando El Cairo ha mostrado su alineamiento con Riad en medio de una importante disputa entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, una fractura que también amenaza con sacudir los lazos de Egipto con su principal inversor extranjero.
Desde diciembre pasado, las tensiones entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos han salido a la luz debido a agendas rivales que abarcan Yemen , Sudán y otros puntos conflictivos regionales. Para los países que dependen del capital del Golfo y del respaldo político, esta disputa representa un delicado desafío diplomático, pero para Egipto la fisura coloca al presidente Abdel Fattah al-Sisi en un grave aprieto que podría exponer la economía de su país a nuevas presiones.
“Egipto está caminando sobre la cuerda floja en la disputa entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos porque, si bien coincide con Riad en muchos temas geopolíticos, no quiere quemar sus puentes con los Emiratos Árabes Unidos debido al importante comercio e inversiones de Abu Dabi”, dijo a Al-Monitor Gregory Aftandilian, miembro no residente del Centro Árabe de Washington DC.
Actualmente, El Cairo parece estar gestionando este dilema con éxito. «Pero si llega el momento decisivo, se pondrá del lado de Riad, porque geopolíticamente tiene mucho que perder», añadió Aftandilian, señalando problemas como Sudán, el Mar Rojo y la Gran Presa del Renacimiento Etíope, esta última que ha puesto en peligro la seguridad hídrica de Egipto.
AL-MONITOR All-Access gives you unlimited access to all our journalism, the full Daily Briefing, exclusive interviews, premium newsletters, and live events — for less than $2/week.