Israel y los países del Golfo temen que Trump pierda interés en la guerra mientras Irán sopesa la posibilidad de desarrollar armas nucleares.
Si la guerra actual termina con la Guardia Revolucionaria Islámica envalentonada, muchos temen que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, intensifique sus esfuerzos para desarrollar un arma nuclear con el fin de disuadir futuros ataques, de forma similar a Corea del Norte.
TEL AVIV — Dos semanas después del inicio de la guerra con Irán , Israel y Estados Unidos moderan las expectativas sobre su desenlace, ante la creciente preocupación por las consecuencias. Todas las miradas están puestas en el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei. Algunos expertos en inteligencia creen que se convertirá en un instrumento del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), mientras que otros advierten que podría optar por la venganza, incluyendo una carrera contra Irán para desarrollar armas nucleares.
La atención se centra en los tres emplazamientos nucleares subterráneos —Fordow, Isfahán y Natanz—, donde, según las organizaciones de inteligencia occidentales, Irán ha almacenado 440 kilogramos (200 libras) de uranio enriquecido, casi de grado militar (60%), capaz de producir 11 bombas atómicas primitivas.
Irán no pestañea
«Por un lado, los logros militares son muy impresionantes», declaró Eli Levita, ex subdirector de la Comisión de Energía Atómica de Israel, al periódico Calcalist el jueves. «Se consiguieron en menos tiempo del previsto. La cooperación entre Israel y Estados Unidos no tiene precedentes, como no se veía desde la Segunda Guerra Mundial. Por otro lado, los objetivos finales de la guerra están lejos de alcanzarse. El derrocamiento del régimen ahora parece una utopía. Los iraníes no se inmutan».