Las autoridades de Damasco emitieron a última hora del lunes un decreto que restringe la venta y el consumo de alcohol en la capital siria, en lo que supone un nuevo giro hacia el conservadurismo social bajo el liderazgo del país.
La orden, publicada en la página oficial de Facebook de la gobernación de Damasco, exige que las licencias existentes de clubes nocturnos y bares se conviertan en licencias de cafetería y prohíbe de hecho el servicio de alcohol para consumo en el local.
Según el decreto, las bebidas alcohólicas solo podrán venderse en botellas selladas de fábrica para llevar en los barrios predominantemente cristianos de Bab Touma, Al-Qassaa y Bab Sharqi. Los establecimientos deberán contar con la licencia para la venta de alcohol que les confieren sus permisos comerciales originales.
La decisión también impone normas de zonificación para la venta de alcohol. Cualquier establecimiento que venda bebidas alcohólicas envasadas debe estar a una distancia mínima de 75 metros de lugares de culto, incluidas mezquitas e iglesias, así como de cementerios y escuelas de cualquier tipo. Existe una zona de seguridad de 20 metros alrededor de las comisarías de policía y los edificios gubernamentales oficiales.
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