BEIRUT — Al cumplirse el lunes su cuarta semana de guerra entre Israel y Hezbolá en el Líbano, las tensiones entre la población desplazada, mayoritariamente chiíta, y las comunidades de acogida en las zonas no chiítas de todo el país van en aumento, alimentadas por el creciente temor a que el desplazamiento se vuelva permanente a medida que Israel expande sus operaciones en el sur.
Lo sucedido: Durante el fin de semana surgieron informes sobre un plan del gobierno libanés para construir un centro para desplazados en la zona de Karantina, de mayoría cristiana, en el noreste de Beirut.
El plan, sobre el que el gobierno aún no se ha pronunciado oficialmente, suscitó críticas ante la preocupación de que algunos miembros armados de Hezbolá pudieran estar viviendo junto a civiles chiítas desplazados.
Según informes locales, algunos vídeos que circulan por internet parecen mostrar que ya se están realizando trabajos para convertir un almacén en el barrio de Karantina, situado al este del puerto de Beirut, en un centro de acogida con capacidad para más de 1.000 personas desplazadas.
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