Los países de la región han acogido con satisfacción el alto el fuego de dos semanas anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump con Irán, pero los intensos ataques iraníes en los estados del Golfo continuaron durante horas después del aparente avance, amenazando el frágil acuerdo, mientras Israel lanzaba sus ataques más intensos en el Líbano desde que comenzó la guerra.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró que su país respetaría el alto el fuego siempre y cuando no se lanzaran ataques contra la República Islámica. En una publicación en X el martes a las 19:10 (hora del este de EE. UU.), indicó que también se permitiría el tránsito de buques comerciales por el estrecho de Ormuz, previa coordinación con las fuerzas armadas iraníes.
Más tarde, el miércoles, los medios estatales iraníes informaron que el tráfico a través del estrecho se había interrumpido debido a los ataques israelíes contra Hezbolá, aunque no está claro qué embarcaciones habían tenido permiso para atravesar la vía marítima.
Fundamentalmente, después de que Trump dijera el miércoles que el alto el fuego no incluía al Líbano, Teherán amenazó con retirarse de la tregua.
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