TEHERÁN — Funcionarios iraníes insisten en que la nueva ofensiva económica del presidente estadounidense Donald Trump fracasará. Sin embargo, uno de los más altos funcionarios de seguridad del país advirtió que la presión podría agravar el descontento interno hasta un punto que podría llevar a los iraníes de nuevo a las calles.
El comandante de la policía de línea dura, el general de brigada Ahmad-Reza Radan, declaró el lunes que los enemigos de Irán están intentando crear disturbios explotando una lista inusualmente larga de posibles detonantes: los medios de subsistencia, la gasolina, la economía y el desempleo.
La advertencia, difundida por la agencia de noticias Tasnim, se produjo cuando Washington lanzó formalmente la Operación Marginado Económico, una amplia campaña para aislar aún más a Irán y ampliar el abanico de actividades que podrían exponer a empresas y países extranjeros a sanciones secundarias estadounidenses. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, describió la política como una campaña gubernamental integral "sin precedentes" contra la República Islámica y sus aliados.
Para Teherán, el desafío inmediato reside en determinar si una nueva ronda de guerra económica estadounidense puede tener éxito donde décadas de sanciones y "máxima presión" fracasaron: no necesariamente mediante el colapso de la República Islámica, sino haciendo que los costos internos de la confrontación sean cada vez más difíciles de gestionar.
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