TEL AVIV — Mientras Israel y Líbano implementan un proyecto piloto que implica la retirada militar israelí de dos aldeas en el sur y la toma de control de la zona por parte del ejército libanés, fuentes políticas y de seguridad israelíes afirman que el ejército libanés no está haciendo lo suficiente para desarmar a Hezbolá en estas aldeas, donde se encuentran sus depósitos de armas en casas particulares.
La Casa Blanca apoyó plenamente el acuerdo de alto el fuego entre Israel y Líbano para noviembre de 2024 y su puesta en marcha. En una reunión con el presidente libanés Joseph Aoun en el Despacho Oval el 21 de julio, el presidente estadounidense Donald Trump incluso afirmó que estaría dispuesto a hablar con Hezbolá si Beirut se lo solicitaba, algo que ninguno de sus predecesores había hecho jamás.
Acelerar la retirada israelí del sur del Líbano podría beneficiar políticamente a Trump de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre, ya que su partido republicano se encuentra actualmente por detrás de los demócratas en la mayoría de las encuestas. Sin embargo, con la reciente escalada, el presidente estadounidense podría no ver cumplido su deseo, puesto que Israel se acerca cada día más a la reapertura del frente contra Hezbolá.
Enfrentamiento tenso
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