Los asentamientos israelíes en Cisjordania se enfrentan a una nueva presión internacional en un momento crucial. Semanas antes de las elecciones israelíes, un grupo de 11 naciones europeas y Canadá anunciaron nuevas prohibiciones comerciales y sanciones dirigidas a los asentamientos en Cisjordania, lo que supone un duro revés para el gobierno de extrema derecha del primer ministro Benjamin Netanyahu en medio de la creciente violencia en el territorio ocupado.
Es probable que el impacto económico inmediato de estas medidas sobre el terreno sea limitado y presente dificultades de implementación, debido al escaso volumen de comercio en juego. «Las sanciones tendrán un efecto insignificante una vez promulgadas y no se notarán», declaró a Al-Monitor Eran Yashiv, profesor de economía de la Universidad de Tel Aviv.
Pero después de años de que los líderes europeos condenaran los asentamientos con escasa acción colectiva correspondiente, estas restricciones siguen marcando un cambio significativo en la política de algunos aliados y socios comerciales clave de Israel, y podrían representar una advertencia para la economía israelí.
Fundamentalmente, según los expertos, la decisión conjunta de atacar estos asentamientos, ilegales según el derecho internacional, podría generar una creciente presión diplomática y económica que desencadene una reacción en cadena y profundice el aislamiento internacional de Israel. El riesgo reside en el precedente que sienta esta campaña de presión europea y en si presagia acciones que afecten directamente las relaciones comerciales de Israel. Esto incluye el Acuerdo UE-Israel, un tratado que otorga a los productos israelíes acceso preferencial a los mercados europeos.
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