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La ayuda estadounidense se agota para 22 millones de desplazados mientras los nuevos combates arrasan Yemen.

Los drásticos recortes presupuestarios y los ataques de los hutíes contra los trabajadores humanitarios han obstaculizado los esfuerzos de ayuda en el Yemen devastado por la guerra.

Internally displaced Yemenis queue at a water tank dispenser
Yemeníes desplazados internamente hacen cola en un depósito de agua para llenar sus bidones en el distrito de Abs, en la gobernación de Hajjah, el 10 de octubre de 2026. — Essa Ahmed / AFP vía Getty Images

WASHINGTON — Yemen está volviendo a la guerra a gran escala con un sistema de ayuda humanitaria debilitado por los recortes de financiación internacional, incluyendo casi toda la ayuda de su otrora mayor donante, Estados Unidos.

Yemen, que ya es el país más pobre del mundo árabe, se desestabilizó aún más el mes pasado cuando los hutíes lanzaron una ofensiva relámpago, capturaron grandes áreas del territorio costero del Mar Rojo al gobierno respaldado por Arabia Saudí y tomaron el control del estrecho de Bab el-Mandeb.

Los rebeldes respaldados por Irán han cercado completamente Taiz, lo que ha disparado los precios de los alimentos un 50 % desde principios de septiembre y ha provocado una grave escasez de combustible, según el Programa Mundial de Alimentos, que afirma haber perdido el acceso a más de 600.000 personas atrapadas en la tercera ciudad más grande de Yemen. En una rueda de prensa virtual, la ministra de Asuntos Exteriores yemení, Afrah Al-Zouba, calificó el asedio hutí a Taiz como un «crimen de guerra» destinado a doblegar la resistencia de la población. El viernes, los hutíes exigieron la rendición de las fuerzas gubernamentales dentro de la ciudad, que cuenta con un millón de habitantes.

Según la agencia de migración de las Naciones Unidas, más de 213.000 yemeníes han sido desplazados en todo el país a causa de los combates. La Organización Mundial de la Salud afirma que los casos sospechosos de cólera se han triplicado en tan solo tres semanas, debido al hacinamiento en los campamentos y la escasez de agua potable.

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