Con la promesa de luchar contra la corrupción y recuperar los fondos públicos robados, el nuevo primer ministro de Irak, Ali al-Zaidi , ha puesto en marcha una de las mayores ofensivas de la historia reciente de Irak, marcada por una oleada de detenciones de funcionarios iraquíes.
En declaraciones publicadas el lunes tras una sesión del gabinete celebrada la noche anterior, Zaidi calificó la medida como "una primera fase" y señaló que el gobierno tenía "la tarea de proteger los intereses del pueblo iraquí". Añadió que "no habría indulgencia".
Unas 47 personas fueron detenidas en varias redadas llevadas a cabo por las Unidades de élite del Servicio Antiterrorista del país en la Zona Verde de Bagdad, una zona fuertemente custodiada. Según la agencia estatal de noticias iraquí, INA, los detenidos son sospechosos de extorsionar fondos públicos y cometer otros delitos. Entre ellos se encuentran legisladores y funcionarios, indicó la agencia. Se prevén más arrestos. Sin embargo, el portavoz del gobierno, Haider al-Aboudi, cifró la cifra en 21, y añadió que otros sospechosos siguen siendo buscados, según informaron otros medios iraquíes.
Zaidi tiene previsto viajar a Washington a mediados de julio para reunirse con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca, según anunciaron el primer ministro y el enviado presidencial especial Tom Barrack en un comunicado conjunto a principios de este mes. Es probable que estas gestiones busquen, en parte, generar buena voluntad antes de la visita, en medio de la fuerte presión de Estados Unidos para desmantelar y desarmar a las milicias respaldadas por Irán, profundamente arraigadas en las redes de corrupción del país.
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