Hace quince años, el multimillonario príncipe saudí Alwaleed bin Talal invirtió 300 millones de dólares en Twitter. En aquel momento, nadie podría haber predicho que esa apuesta acabaría convirtiéndose en una participación multimillonaria en SpaceX , la empresa de Elon Musk, y en una posición privilegiada para presenciar la que está a punto de convertirse en la mayor salida a bolsa de la historia.
Una nueva declaración de Kingdom Holding, la empresa de Alwaleed, previa al debut de SpaceX en el Nasdaq, demuestra lo valiosa que se ha vuelto esa trayectoria de inversión. También pone de relieve cómo Arabia Saudita, que en su momento tuvo discrepancias con Musk tras el fracaso de un acuerdo con Tesla, podría ahora consolidar sus lazos con su extenso imperio empresarial.
Lo sucedido: Kingdom Holding anunció el jueves que actualmente posee una participación del 0,34% en SpaceX, con un valor contable de 4.470 millones de dólares, mientras que el príncipe Alwaleed posee por separado otra participación del 0,29% a título personal, valorada en unos 4.000 millones de dólares.
La información se dio a conocer después de que SpaceX presentara su solicitud para cotizar en el Nasdaq bajo el símbolo SPCX. La compañía ha fijado un precio de salida a bolsa de 135 dólares por acción y planea vender 555,6 millones de acciones en una operación que se espera recaude aproximadamente 75.000 millones de dólares, lo que la convierte en la mayor salida a bolsa de la historia y más del doble del tamaño de la oferta récord de Saudi Aramco en 2019.
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