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WASHINGTON— El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca tras una victoria electoral decisiva contra la vicepresidenta Kamala Harris esta semana puede ser una noticia preocupante para China. Piense en aranceles, guerra comercial y disrupción.
Pero Pekín ya se había anticipado a la victoria y ya está ajustando su postura a ella. En Oriente Medio, China no tiene mucho de qué preocuparse en lo que respecta a las prioridades de Trump, que probablemente estarán dominadas por conflictos enconados desde Israel hasta Yemen y una relación hostil con Irán. Esos factores le otorgan a China una oportunidad para la diplomacia internacional y la expansión de sus vínculos en Oriente Medio.
La victoria de Donald Trump el miércoles puede haber sorprendido a muchos en todo el mundo, pero no a China. Los funcionarios chinos, que siguen de cerca las elecciones de 2024, vieron su ascenso en las encuestas incluso antes del infame debate con Joe Biden en junio pasado.
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