TEHERÁN — La política exterior de Irán se está preparando para cambios potencialmente sísmicos tras las elecciones presidenciales estadounidenses de la semana pasada, que trajeron de regreso a la Casa Blanca a Donald Trump , cuyo primer mandato en el cargo marcó un período de animosidad sin precedentes en las tensiones que duran décadas entre Teherán y Washington.
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, ha expresado reiteradamente su voluntad de colaborar con Estados Unidos para renovar las negociaciones sobre el destino del acuerdo nuclear con Irán como una solución vital para aliviar la golpeada economía de su país y estabilizar su difícil clima financiero.
En 2018, Trump abandonó el acuerdo, lo que provocó una conmoción en la economía iraní. La posterior reimposición de sanciones agobiantes redujo drásticamente los ingresos petroleros iraníes, hizo que su moneda nacional se devaluara abruptamente y redujo severamente su capacidad financiera para perseguir ambiciones regionales.
Más importante aún, las tensiones llegaron a un punto de ebullición después de que Trump ordenó el asesinato selectivo del general más reverenciado de Irán, Qasem Soleimani , cuya muerte Teherán ha prometido vengar. Para muchos políticos iraníes, el regreso de Trump no es más que un triste recordatorio de esos enfrentamientos de alto riesgo.
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