TEHERÁN — La demora de Teherán en responder al ataque con misiles de Israel contra instalaciones militares iraníes en octubre ha provocado un acalorado debate entre analistas, partidarios y críticos. Si bien los líderes iraníes han asegurado que la represalia bajo el nombre en código de Operación Promesa Verdadera 3 es "inevitable", dos meses después aún no se han tomado medidas concretas.
A medida que pasan los días, la cuestión se torna más apremiante en un contexto de creciente inestabilidad regional y de incesante campaña de Israel para atacar a los aliados iraníes en todo Oriente Medio. A pesar de la retórica desafiante de Irán, varios factores, que van desde los reveses militares hasta la dinámica política cambiante, han atenuado la voluntad -o la capacidad- de Teherán para vengarse.
El factor Asad y el debilitamiento del Eje
La caída del presidente sirio Bashar al-Assad, uno de los aliados regionales más cercanos de Irán y un componente clave del "Eje de la Resistencia" contra Israel, ha asestado un duro golpe a la postura y la estrategia regional de la República Islámica. El derrumbe de Assad, precedido por semanas de ataques israelíes que diezmaron al más poderoso representante de Irán, Hezbollah, ha dejado a Irán más expuesto y menos capaz de luchar contra el enemigo jurado.
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