KARACHI — Tras años de retraso, la fase operativa del proyecto TAP-500, un proyecto de transmisión de energía de 500 kilovoltios que unirá a Turkmenistán, Afganistán y Pakistán, finalmente avanza. El proyecto, que se lleva a cabo en colaboración con una empresa turca, pone de relieve la estrategia más amplia de Turquía en Asia Central, donde Ankara busca asegurar corredores de energía y transporte sin la participación de Rusia o Irán.
El 27 de enero se celebró en Kabul una reunión crucial para discutir su implementación, lo que marca un avance significativo en la cooperación energética regional.
Una vez completado, el TAP-500 tendrá la capacidad de transmitir 1.000 megavatios (MW) de electricidad de alto voltaje desde Turkmenistán a Pakistán a través de las provincias afganas de Herat, Farah, Helmand, Nimroz y Kandahar, contribuyendo potencialmente al crecimiento económico y la seguridad energética en toda la región.
En la reunión de Kabul, los delegados de Turkmenistán, el grupo Calik Holding y funcionarios de Da Afghanistan Breshna Sherkat (DABS), la empresa eléctrica nacional de Afganistán, se centraron en definir sus responsabilidades mutuas. Cabe destacar que fue la primera reunión trilateral desde que los talibanes recuperaron el poder en 2021. El Ministerio de Asuntos Exteriores afgano fue el anfitrión de la reunión.
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