Dos meses después de su segundo mandato, el presidente estadounidense Donald Trump está reformulando rápidamente la política estadounidense en el Cuerno de África: recortando la ayuda, intensificando las operaciones militares y recalibrando las alianzas.
Mientras Washington agudiza su enfoque en el poder duro, actores regionales como Turquía y los Emiratos Árabes Unidos están expandiendo su propia influencia, a veces complementando los objetivos estadounidenses y otras veces complicándolos.
Una característica inmediata del compromiso de Trump en política exterior fue la congelación de la USAID en enero de 2025. Esto puede tener ramificaciones para el Cuerno de África, dado que en 2023 alrededor del 8% de los 72.000 millones de dólares de ayuda internacional estadounidense se asignaron a Yibuti, Etiopía, Kenia, Somalia, Sudán del Sur, Sudán y Uganda.
Más allá de los riesgos de exacerbar las crisis humanitarias y la inestabilidad en países como Sudán, Somalia y Etiopía, los recortes de la ayuda podrían erosionar el poder blando estadounidense en la región.
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