TEHERÁN — Una bienvenida con alfombra roja y amplios acuerdos comerciales para el presidente estadounidense Donald Trump en Arabia Saudita, con más acuerdos en los Emiratos Árabes Unidos y Qatar, han puesto nervioso a Irán. En Teherán, las autoridades ven la gira por el Golfo no solo como una muestra de unidad entre el Golfo y Estados Unidos, sino como una advertencia de que la República Islámica corre el riesgo de quedar relegada a un segundo plano en una región donde las alianzas —y las prioridades— se están reconfigurando rápidamente.
Los círculos políticos de Irán están siguiendo de cerca la gira regional orientada a los negocios que se definió por el compromiso amistoso de Trump con el líder de facto saudí Mohammed bin Salman y sus grandes elogios al mismo durante la primera etapa en Riad el martes.
"Trump no está allí para buscar la paz, sino para vender tantas armas como sea posible a los estados árabes", argumentó un periódico reformista en su edición del martes, mientras la delegación estadounidense cerraba acuerdos en varios sectores, desde la industria armamentística y la inteligencia artificial hasta la tecnología espacial.
Perspectiva turbia
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