TEL AVIV — El discurso de victoria del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el martes fue una oportunidad que había esperado durante décadas.
“En los 12 días de la Operación León Ascendente, logramos una victoria histórica que perdurará por generaciones”, declaró tras el alto el fuego que entró en vigor ese mismo día. “Nos alzamos y nos mantuvimos firmes como leones, y nuestro rugido estremeció a Teherán y resonó en todo el mundo. … Conseguimos que el proyecto nuclear de Irán se hundiera en el olvido”.
Sin embargo, una evaluación inicial de la inteligencia estadounidense cuestionó el efecto de la campaña aérea israelí contra las instalaciones nucleares de Irán y el bombardeo estadounidense de las tres principales instalaciones nucleares del país. Según informaron CNN y el New York Times, la evaluación preliminar de la Agencia de Inteligencia de Defensa del Pentágono concluyó que los esfuerzos conjuntos israelíes y estadounidenses habían retrasado el programa iraní, en el mejor de los casos, meses. Las bombas antibúnkeres que el presidente Donald Trump ordenó lanzar sobre Fordow dañaron la principal planta subterránea de enriquecimiento de uranio de Irán, pero no la destruyeron.
Las fuentes citadas en estos informes afirmaron que Irán tiene la capacidad de reconstruir las instalaciones en cuestión de semanas o meses. Las agencias de inteligencia israelíes y occidentales aún no han localizado todas las reservas iraníes de uranio de grado casi armamentístico, suficiente para producir unas diez bombas.
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