Los mejores jugadores del mundo comenzaron a competir por un pozo de premios de 70 millones de dólares en Riad el 7 de julio, cuando la Copa Mundial de Esports dio inicio a su segunda edición.
Para los competidores, esto representa una bolsa de premios récord para un torneo de esports. Sin embargo, para Arabia Saudita, el evento es más que un simple espectáculo: es la pieza central de un costoso intento por convertir al reino en una potencia del gaming.
El torneo de siete semanas, en el que participan jugadores estrella, celebridades y patrocinadores desde Aramco hasta Amazon, es parte de una búsqueda más amplia de Riad para asegurar un papel dominante en el mercado global de videojuegos de casi 200 mil millones de dólares, un pilar importante de una estrategia más amplia de deportes y entretenimiento bajo la agenda de diversificación económica Visión 2030 del reino.
Aunque está alineada con la estrategia deportiva general de Riad, la Copa Mundial de Esports también desempeña un papel único al mostrar el alcance tecnológico y la cultura pop de la nación del Golfo. Según Dan Plumley, experto en finanzas deportivas de la Universidad Sheffield Hallam del Reino Unido, este torneo es más bien una propuesta de entretenimiento que, con suerte, atraerá al público más joven. "Todo forma parte de un paquete más amplio", declaró Plumley a Al-Monitor.
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