TEHERÁN — Tras la guerra de 12 días entre Irán e Israel, en la que los ataques aéreos israelíes dañaron gravemente las instalaciones nucleares, los sitios de producción de misiles y los activos de defensa aérea iraníes, Teherán está buscando reparar su infraestructura defensiva en preparación para una posible segunda ronda de conflicto.
Según informes de medios iraníes, Teherán ha adquirido un paquete militar avanzado de China que incluye radares de vigilancia de largo alcance y equipo de guerra electrónica de alta gama. Los informes afirman que entre los elementos más destacados recibidos se encuentran un sistema de radar antifurtivo de última generación capaz de detectar aeronaves, incluido el F-35, y un avión de alerta temprana y control aéreo (AWACS) KJ-1000, lo que mejora significativamente la capacidad de rastreo aéreo y respuesta temprana de Irán. Las autoridades iraníes aún no han confirmado estos informes.
Sin embargo, la efectividad de estas adquisiciones en tiempo real sigue siendo una incógnita. Los ataques israelíes durante la guerra se llevaron a cabo principalmente con aviones de combate furtivos F-35, apoyados por F-16 y sofisticados sistemas de guerra electrónica. Algunos observadores señalan que incluso los sistemas chinos más avanzados podrían tener dificultades para contrarrestar estos ataques de alta tecnología .
Las imágenes publicadas por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han mostrado la destrucción de múltiples activos de defensa aérea iraníes, incluidos lanzadores equipados con el sistema de misiles tierra-aire KS-1C de fabricación china.
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