El enfrentamiento entre Estados Unidos y Rusia por la guerra en Ucrania llegó a una posible encrucijada el 8 de agosto, cuando vencía el plazo impuesto por el presidente Donald Trump para que Moscú aceptara un cese del fuego o enfrentara nuevas sanciones económicas dirigidas a sus exportaciones de petróleo, un ultimátum que podría repercutir en los mercados energéticos y Medio Oriente.
La fecha límite de la Casa Blanca llegó en medio de informes de que funcionarios estadounidenses y rusos estaban trabajando para llegar a un acuerdo antes de una reunión entre Trump y el presidente ruso Vladimir Putin, ahora programada para el 15 de agosto en el estado de Alaska, que podría allanar el camino para un acuerdo de paz.
Si fracasan los acuerdos, la amenaza de Trump de imponer aranceles del 100% a los compradores de petróleo ruso podría generar tanto ganadores como perdedores en Oriente Medio. Actualmente, China, India y Turquía son los mayores importadores de crudo ruso. Si bien India ha sido el foco inicial de atención de Trump, la dependencia energética de Turquía también la pone en el punto de mira. En términos más generales, este impasse creciente entre Estados Unidos y Rusia tiene implicaciones para los exportadores del Golfo, la OPEP, la inflación mundial y otros sectores.
La difícil situación de Turquía
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