TEL AVIV — La decisión del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de atacar a los líderes de Hamas fue un riesgo importante.
Los aviones de combate israelíes que lanzaron 10 municiones de precisión contra una villa de Doha el martes por la tarde atacaron una reunión de líderes de Hamás para discutir lo que el presidente estadounidense Donald Trump denominó su ultimátum final al grupo para que libere a los rehenes israelíes en Gaza y entable negociaciones para poner fin a la guerra en Gaza. Hamás identificó a cinco de sus miembros muertos en el ataque, pero afirmó que los principales líderes del grupo sobrevivieron. Israel aún está trabajando para determinar si figuras de alto rango como Khalil al-Hayya, líder exiliado del grupo en Gaza y principal negociador, también murieron.
Qatar condenó la operación como una violación de su soberanía.
Qatar ha acogido a los líderes de Hamás desde 2012 a petición de Estados Unidos. También ha financiado al grupo y a la empobrecida población de Gaza a petición de Israel. Desde la masacre de Hamás en el sur de Israel hace casi dos años y la consiguiente guerra con Israel, Qatar ha servido de intermediario con Egipto y Estados Unidos.
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