TEHERÁN — Cuando el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, recurrió a las redes sociales en los últimos días para responder a las críticas polacas sobre el supuesto suministro de drones por parte de Teherán a Rusia, pretendía proyectar desafío. Sin embargo, el intercambio ha puesto de relieve la fragilidad de la diplomacia europea de Irán en medio del conflicto de Ucrania y su creciente alineamiento militar con Moscú.
La polémica comenzó después de que el ministro de Asuntos Exteriores polaco, Radosław Sikorski, instara públicamente a Teherán a detener la venta de drones y licencias de producción a Rusia, acusando a la República Islámica de contribuir a la guerra de Moscú en Ucrania. "Es bueno que el ministro de Asuntos Exteriores de Irán escriba en polaco", publicó Sikorski en X, "pero habría sido mejor no vender drones ni licencias para su producción a Rusia durante su agresión contra Ucrania". Añadió una indirecta, sugiriendo que, en lugar de "exportar la revolución islámica y enriquecer uranio", Irán debería centrarse en "reconstruir la civilización persa, que en su día asombró al mundo".
Araghchi respondió rápidamente, publicando tanto en persa como en polaco. Afirmó que había invitado a su homólogo polaco a intercambiar documentos con base empírica sobre el asunto. «Evitar la rendición de cuentas, repetir afirmaciones infundadas y hacer declaraciones injerencistas no resolverá el problema», escribió Araghchi. También invocó la historia para suavizar la confrontación, recordando a Varsovia que, durante la Segunda Guerra Mundial, Irán albergó a más de 100.000 refugiados polacos y contribuyó a la creación de un ejército polaco basado en su petróleo. «Quienes se oponen a las relaciones amistosas entre Irán y Europa», añadió, «están intentando crear narrativas inventadas que no reflejan los vínculos históricos, incluidos los que unen a Irán con Polonia».
El intercambio, sin embargo, fue mucho más que un simple sentimiento histórico. Se produjo pocos días después de un evento de alto perfil en el Parlamento británico, donde el grupo de defensa estadounidense United Against Nuclear Iran (UANI) exhibió lo que afirmó ser un dron Shahed-136 de fabricación iraní, ampliamente utilizado por las fuerzas rusas en Ucrania. La exhibición, a la que asistieron funcionarios británicos y polacos, enfureció a Teherán. Araghchi denunció el evento como una maniobra orquestada por "el lobby israelí y sus patrocinadores", al tiempo que acusó a los gobiernos occidentales de "representaciones absurdas" diseñadas para... erosionar aún más las relaciones europeas de Irán.
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