Irán está realizando una discreta pero estratégica campaña para controlar importantes arterias ferroviarias que conectan Europa, Oriente Medio y el sur de Asia. Mediante la reactivación de la línea Estambul-Teherán-Islamabad (ITI), la puesta en marcha de una nueva conexión con Afganistán y el desarrollo de un nuevo corredor de tránsito con Rusia , Teherán espera utilizar el ferrocarril como herramienta de presión en un mercado de tránsito euroasiático cada vez más disputado.
En tan solo una semana a finales de octubre, Teherán ultimó los planes para reactivar la línea de carga ITI, paralizada desde hacía tiempo, en diciembre; firmó un nuevo pacto quinquenal con Turquía y Afganistán para la construcción del ferrocarril Herat-Mazar-e-Sharif; y dio pasos importantes para completar el último tramo faltante del Corredor de Transporte Norte-Sur con Rusia. Funcionarios de Irán, Pakistán, Afganistán y Turquía se han reunido repetidamente en las últimas semanas para coordinar los cronogramas de construcción, modernizar las vías existentes y discutir acuerdos operativos, lo que indica un renovado impulso para convertir en proyectos concretos planes largamente debatidos.
Reactivación del ITI
En una conferencia regional de transporte de 11 naciones celebrada en Islamabad el 25 de octubre, la ministra iraní de transporte y desarrollo urbano, Farzaneh Sadegh, se reunió con los ministros pakistaníes de comercio, comunicaciones y ferrocarriles —Jam Kamal Khan, Abdul Aleem Khan y Hanif Abbasi— para impulsar los planes para reiniciar el servicio de trenes de carga.
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