ANKARA — Sacudida por las guerras en su vecindario y los rápidos avances en tecnología militar, Turquía se dirige hacia 2026 enfrentando decisiones difíciles sobre el gasto de defensa, la modernización de la fuerza y las prioridades estratégicas, dicen los analistas.
En retrospectiva, el año 2025 reveló tanto avances como debilidades persistentes en las fuerzas armadas turcas. Si bien Ankara registró avances en poder aéreo, producción naval y exportaciones de defensa, los incidentes con drones, el envejecimiento de los sistemas terrestres y las limitaciones presupuestarias subrayaron la necesidad de pasar de los prototipos a la producción en masa y de aumentar drásticamente el gasto para cumplir los objetivos de la OTAN y disuadir las amenazas de Rusia, las rivalidades regionales en el Mediterráneo oriental y la inestabilidad en el sur.
Los analistas de defensa dicen que Turquía debe agudizar sus prioridades estratégicas y operativas en medio de la creciente incertidumbre regional, incluida la guerra de Rusia en Ucrania; las tensiones que involucran a Israel, Irán y Siria; y la profundización de la cooperación de Israel con Grecia y sus socios grecochipriotas, rivales de Ankara desde hace mucho tiempo.
Los analistas añaden que Turquía tendrá que pasar más rápidamente de los prototipos y las demostraciones de conceptos a la producción en masa para fortalecer la disuasión, al tiempo que aumenta significativamente el gasto en defensa y seguridad para equipar a las fuerzas armadas con los sistemas más avanzados disponibles de proveedores nacionales e internacionales.
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