Mientras la atención mundial sigue centrada en la guerra de Irán, la crisis humanitaria de Gaza se ha intensificado: los civiles se enfrentan a incesantes ataques israelíes, un número creciente de víctimas, una grave escasez de alimentos, agua y combustible, y precios desorbitados de la escasa ayuda que llega al enclave.
Según las autoridades locales, más de 72.253 palestinos han muerto desde que Israel lanzó su guerra contra Gaza tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. Aproximadamente dos millones de personas permanecen desplazadas.
Mohammad El Halabi, ingeniero de Gaza que trabajó durante años como director de la oficina de World Vision en Gaza, declaró a Al-Monitor que, si bien hay alimentos disponibles en Gaza, los precios siguen siendo altos debido a que Israel solo permite la entrada de mercancías de forma intermitente y a través de un número limitado de comerciantes. «Las tasas de coordinación para la entrada de mercancías, tanto en el lado israelí como en el egipcio, también han aumentado. Un kilogramo de tomates todavía cuesta entre 20 y 30 séqueles (6,40 y 9,60 dólares), una caja de huevos oscila entre 35 y 60 séqueles (11 y 20 dólares), y lo mismo ocurre con todas las frutas y verduras».
En cuanto a la situación de seguridad, los ataques israelíes continúan a pesar del alto el fuego alcanzado en octubre de 2025, con víctimas civiles casi diarias en las zonas afectadas. «La policía y las fuerzas de seguridad interna mantienen el control a pesar de los repetidos ataques en su contra», declaró Halabi. «Ahora operan con mayor frecuencia de civil, pero las comisarías y los tribunales han reanudado sus actividades».
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