La agencia de inteligencia turca se convirtió discretamente en un mediador clave en el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, utilizando sus vínculos con Estados Unidos, Irán y Pakistán para ayudar a reducir las tensiones, al tiempo que se centraba en proteger sus propios intereses de seguridad.
El miércoles entró en vigor un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, mediado principalmente por Pakistán, que puso fin a unos 40 días de combates, pero dejó sin resolver las principales disputas. Las conversaciones comenzarán el sábado en Islamabad, donde una delegación estadounidense encabezada por el vicepresidente JD Vance se reunirá con funcionarios iraníes para discutir los términos para una solución definitiva al conflicto.
Si bien Pakistán ha sido señalado como el principal mediador, Turquía también ha desempeñado un papel de intermediario en las conversaciones indirectas entre Washington y Teherán, tanto antes como durante el conflicto.
Según una fuente turca que habló con Al-Monitor a finales de marzo, Ankara fue uno de los varios canales extraoficiales que transmitieron una propuesta estadounidense para entablar conversaciones entre el vicepresidente JD Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad-Bagher Ghalibaf, como parte de su papel más amplio de facilitación para allanar el camino hacia el alto el fuego.