TEHERÁN — La decisión del gobierno británico de incluir al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán en su nueva legislación sobre amenazas estatales ha provocado la condena de figuras de todo el estamento político y militar iraní, que se extiende mucho más allá de la propia fuerza.
Si bien Teherán denunció la medida como una violación hostil del derecho internacional, el ejército regular del país, el Artesh, rápidamente se unió en torno a la Guardia Revolucionaria Islámica, lo que subraya que Londres podría haber atacado no solo a una institución militar, sino a un pilar de la estructura estatal de la República Islámica.
Las reacciones inmediatas plantean una cuestión estratégica más amplia: ¿Ha logrado Occidente, de hecho, aislar diplomáticamente a la Guardia Revolucionaria Islámica? De ser así, ¿debilitará esto a la organización a nivel internacional o reforzará su posición central dentro de Irán, reduciendo aún más el margen de maniobra de Europa para intervenir?
En un comunicado publicado el martes por los medios estatales, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán denunció la decisión como una "acción injustificada e irresponsable", argumentando que la Guardia Revolucionaria Islámica es "una parte inseparable de las fuerzas armadas oficiales de la República Islámica" y es responsable de defender la soberanía y la integridad territorial del país.
AL-MONITOR All-Access gives you unlimited access to all our journalism, the full Daily Briefing, exclusive interviews, premium newsletters, and live events — for less than $2/week.