TEHERÁN — Arabia Saudita, Turquía y Pakistán firmaron el viernes en La Meca un acuerdo de defensa destinado a fortalecer la cooperación en materia de seguridad en un momento de crecientes tensiones regionales tras la guerra entre Estados Unidos e Irán, los renovados ataques de los hutíes y la interrupción de rutas marítimas clave.
El acuerdo, que incluye una cláusula de defensa colectiva según la cual un ataque armado contra un miembro se consideraría un ataque contra los tres, se produce en un momento en que Riad busca ampliar sus alianzas de seguridad más allá de su tradicional dependencia de Washington.
Aunque los firmantes han sugerido que el pacto no está dirigido contra ningún país y que otros estados podrían unirse, el momento de su firma ha llamado la atención en Teherán, donde funcionarios y comentaristas debaten qué significa el acuerdo para la posición regional de Irán después de meses de confrontación.
El pacto no crea una alianza antiiraní de la noche a la mañana. Sin embargo, pone de manifiesto una paradoja estratégica para Teherán: cuanto más recurra Irán a la presión asimétrica mediante misiles, grupos afines regionales y el control de vías marítimas estratégicas, mayor será la disposición de los estados vecinos a coordinar sus propios acuerdos de seguridad.
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